Este claustro, construido en 1270, pequeño remanso de paz donde reina el silencio, es una invitación a la paz ya la observación... a la morada. El ala restante del claustro y las arcadas románicas se asocian a capiteles góticos esculpidos con figuras, animales o vegetación. En el centro de este claustro, un jardín retoma la organización de la sencilla huerta en la que se cultivaban hierbas aromáticas y medicinales. Es uno de los cinco huertos creados por la ciudad de Albi donde se ponen a disposición de los transeúntes verduras, condimentos y hierbas: un patrimonio vegetal y comestible compartido. Fíjate bien en los ladrillos de las paredes bajo los arcos: algunos todavía tienen las marcas de los dedos de los ladrilleros que tuvieron que voltear los ladrillos para secarlos antes de cocerlos.